🛑#ATENCION Opinión|𝟏.𝟎𝟎𝟎 𝐝i𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐠𝐨𝐛𝐢𝐞𝐫𝐧𝐨 𝐲 𝐦𝐢𝐥 𝐩𝐫𝐨𝐦𝐞𝐬𝐚𝐬 𝐬𝐢𝐧 𝐜𝐮𝐦𝐩𝐥𝐢𝐫.

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🛑#ATENCION|
Por: Efran Lugo Murcia 
Politólogo y Especialista en Gestión Pública 
𝟏.𝟎𝟎𝟎 𝐝𝐢́𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐠𝐨𝐛𝐢𝐞𝐫𝐧𝐨 𝐲 𝐦𝐢𝐥𝐩𝐫𝐨𝐦𝐞𝐬𝐚𝐬 𝐬𝐢𝐧 𝐜𝐮𝐦𝐩𝐥𝐢𝐫.

El pasado 29 de octubre, los mandatarios regionales, alcaldes, concejales, diputados y demás autoridades territoriales cumplieron 1.000 días desde que asumieron la responsabilidad para la cual fueron elegidos por los ciudadanos.

Mil días pueden parecer mucho tiempo, pero también pueden ser muy pocos cuando existe voluntad, capacidad de gestión y una verdadera decisión de transformar las condiciones de vida de una comunidad.

 Precisamente por eso, esta fecha debería servir para hacer un balance serio, objetivo y, sobre todo, de cara a los ciudadanos.

Hay mandatarios que han demostrado un buen nivel de gestión, que han avanzado en el cumplimiento de sus programas de gobierno y que pueden mostrar resultados concretos. Sin embargo, también existen otros a quienes, aparentemente, les faltarían no mil, sino tres mil días más para terminar de entender cómo se gobierna, cómo se gestiona y cómo se cumplen las promesas hechas durante una campaña electoral.

La realidad de muchos municipios de Colombia, y particularmente del Tolima, demuestra que todavía existen enormes dificultades para atender las necesidades más elementales de sus comunidades. 

Vías rurales en pésimas condiciones, municipios con dificultades en el suministro de agua potable, sistemas de alcantarillado que no responden adecuadamente a las necesidades de la población y administraciones que, después de 1.000 días, no han logrado gestionar recursos suficientes ante las entidades departamentales y nacionales para sacar adelante proyectos importantes para sus territorios.

Y aquí surge una pregunta que los ciudadanos tienen todo el derecho a formular: ¿qué pasó con las promesas de campaña?
Porque gobernar no puede reducirse a publicar fotografías, asistir a eventos, inaugurar pequeñas obras o anunciar proyectos que nunca terminan de convertirse en realidad.
 Gobernar significa planear, gestionar recursos, ejecutar presupuestos, solucionar problemas y responder ante una ciudadanía que depositó su confianza en las urnas.

Los 1.000 días no deberían ser una celebración política. Deberían ser un momento de rendición de cuentas.

Es hora de revisar cuáles fueron las promesas, cuáles se cumplieron, cuáles están en ejecución y cuáles quedaron simplemente en el discurso electoral.

Porque detrás de cada promesa incumplida no existe solamente una cifra en un programa de gobierno. 

Existe una comunidad que sigue esperando una vía, una familia que necesita agua potable, un campesino que requiere mejores condiciones para sacar sus productos al mercado, un joven que espera oportunidades y un ciudadano que confió en que su voto podía cambiar las condiciones de su municipio.

Los ciudadanos no eligieron alcaldes, gobernadores, concejales, diputados y demás autoridades territoriales para que administraran únicamente el día a día. Los eligieron para transformar sus territorios.

Por eso, después de 1.000 días, llegó el momento de preguntar, sin apasionamientos y sin intereses políticos: ¿qué se prometió y qué se cumplió?

La respuesta, más que los discursos, las fotografías o las publicaciones en redes sociales, debería estar en las obras, en los resultados y en la calidad de vida de los ciudadanos.

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