Carlos Edward Osorio: del clientelismo al reciclaje político.

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Columna de opinión | Carlos Edward Osorio: del clientelismo al reciclaje político.

Por:  Noe Tinjaca Gonzalez 
Columnista  El Intermediario.

Carlos Edward Osorio Aguiar es uno de los ejemplos más claros de cómo en el Tolima los nombres y cargos pesan más que los resultados reales. Su paso por la política regional no ha representado una renovación, sino la prolongación de un modelo de poder que mantiene al departamento estancado.

Como representante a la Cámara, su gestión ha sido débil, poco visible y carente de impacto real para el Tolima. No ha liderado reformas, no ha impulsado una agenda fuerte por el agro, el empleo o la inversión productiva, y su participación en los grandes debates nacionales ha sido marginal y subordinada a la línea del partido, no a las necesidades de la gente.

Su actuación legislativa ha estado más marcada por la oposición sistemática a las reformas sociales que por la presentación de alternativas serias. Decir “no” a todo no es hacer control político responsable: es bloquear sin proponer, obstaculizar sin ofrecer soluciones, y usar el Congreso como trinchera ideológica en lugar de espacio para resolver problemas concretos del Tolima.

Su proyecto político no ha significado ningún quiebre con las prácticas tradicionales del departamento. Por el contrario, ha sido funcional a las alianzas de siempre, a los intereses de las élites regionales y al mantenimiento del statu quo. 

No ha enfrentado la corrupción estructural, no ha cuestionado la captura política de las instituciones ni ha defendido con fuerza una redistribución real de oportunidades para los sectores populares.

En términos simples: ni como político regional ha mostrado liderazgo transformador, ni como congresista ha generado cambios significativos. 

Su paso por los cargos públicos deja la sensación de una política basada en el cargo, no en el proyecto; en la visibilidad, no en los resultados.

Que hoy vuelva a presentarse como opción electoral dice mucho del problema de fondo del sistema político regional: los mismos nombres, las mismas lógicas y los mismos resultados. Mientras eso siga ocurriendo, el Tolima seguirá pagando el costo de una dirigencia que no se mide por lo que cambia, sino por cuánto tiempo logra mantenerse en el poder.

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